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Enlace a la foto de Alberto Martínez

 Nada en el arte antiguo es casual ni en su simbología ni en sus volúmenes. Por tal motivo, Anfiloquio Cidad Albilla, descendiente de Villegas, está llevando a cabo un estudio sobre geometría natural y geobiología de la iglesia de Villamorón, que ya tiene muy avanzado. Para rematarlo acaba de realizar una larga visita a dicho templo,  como parte fundamental de su trabajo.
Gracias a la Fundación Santa María la Real se ha podido hacer el autor de este trabajo con planos de alta definición de ese monumento. Este experto en geometría sagrada, es decir, la que aplicaban los constructores en épocas pasadas para levantar templos románicos y góticos, utiliza asimismo instrumentos como varillas de bronce de radiestesista, brújula y cinta métrica para tomar in situ medidas de las proporciones de una iglesia tan sorprendente y poco alterada como la de Villamorón
La finalidad del trabajo de Anfiloquio Cidad Albilla es intentar descifrar si ha habido algún trazado regulador que haya marcado las directrices arquitectónicas del edificio. En definitiva, trata de averiguar si el rectángulo perimetral de la iglesia sigue alguna pauta definida en cuanto a sus medidas. Lo mismo está intentando hacer con otros elementos como el rosetón de la cara oeste, la puerta de entrada de la cara sur,  la altura de las naves laterales y la central.
Es un hecho que, de igual forma que los ábsides se orientan al este, la mayor parte de las iglesias, tanto románicas como góticas, están atravesadas de este a oeste por venas subterráneas de agua, aspecto que ha tratado de averiguar durante su visita a Villamorón. Como ejemplo cabe citar la catedral de Santiago de Compostela y la de Chartres en las que los ábsides están atravesados por ocho canales radiales de agua subterránea, hechos cuando se edificaron ambos templos. En el caso de Santiago de Compostela fueron hormigonados en la década de los 60 por problemas de humedad.
De igual forma, en muchas de ellas, se ha utilizado la dirección de los rayos del sol al amanecer del solsticio de verano, y/o al amanecer del día de la consagración, en este caso el 25 de julio, para iluminar puntos de relevancia del interior de la iglesia. Para ello se ha calculado el ángulo azimut norte del sol al amanecer del 21 de junio y del 25 de julio en el año 1250; de esta forma no es necesario estar allí al amanecer de estos dos días para determinar si existe esta incidencia solar o no.
Amigos de Villamorón ha apoyado este trabajo invitando a su autor a presentarlo en Villamorón cuando lo haya terminado y a divulgarlo mediante su pertinente publicación editorial.
Foto:
Anfiloquio Cidad Albilla con varios instrumentos de medición.