Enlace a las fotos de la morera

 ”El moral de Villamorón participa en el concurso “Árbol europeo del año”.
Debido a la antigüedad y portel del moral o morera de la casa parroquial de Villamorón, hemos decidido inscribirlo en el concurso del “Árbol europeo del año”. Os animamos a entrar en esta web: https://arboleuropeo.es/ para votarlo. Se elegirá un árbol que representará a España dentro de dicho concurso. A continuación os adjuntamos un par de textos en los que explican algunas características de este singular árbol y de las razones por las que participamos.
LOCALIZACIÓN DEL ÁRBOL
Localidad
Villamorón (Villegas)
Paraje o finca
Casa parroquial de Villamorón
Coordenadas GPS
Decimales (Latitud, Longitud)42.47194604654952 , -4.023711491583754
DATOS DEL ÁRBOL
Nombre común
Moral o morera
Especie
Morácea
Edad
Más de doscientos años
Altura
5 metros
Perímetro del tronco
1,50 metros
Historia, leyenda y curiosidades
LAS MORERAS DE VILLAMORÓN
En Villamorón, municipio de Villegas (Burgos), se alza una impresionante morera frente a la casa parroquial de Villamorón, en cuyo jardín compite en altura con un esbelto pino. Ese espacio cerrado, que es lo que etimológicamente significa jardín, es de los escasos lugares del municipio donde crecen árboles, riberas del cercano y modesto Brullés aparte; algo que, sin duda, resalta en una comarca de llanuras cerealistas.
Seguro que los mayores conocen bien el fruto de las moreras, árboles a los que los naturales de Villamorón prefieren llamar morales, del que, además de su sabor y color, saben lo difícil que resulta quitar las manchas que dejan. Pero es muy posible que este tipo de árboles poco o nada digan ya a los más jóvenes, criados en ámbitos alejados del campo.
Las moreras o morales crecen junto a las iglesias en numerosos pueblos del norte de la provincia de Burgos. También los hay en otras latitudes provinciales. Algunos autores dicen que en tiempos mozárabes y medievales atribuían a este árbol propiedades mágicas y sagradas. De ahí viene la tradición de plantarlas junto a los templos que se construyeron a partir del siglo IX, conforme avanzaban la reconquista y repoblación. ¿Rito pagano? ¿Árbol mágico?
Misticismos al lado, la morera es una especie con madera dura y resistente a la humedad. Sus hojas se han empleado para alimentar a los gusanos de seda. Tienen propiedades analgésicas y cortan de manera radical la diarrea Y sus frutos, las moras, rojas o negras, son ricos en vitaminas y azúcar”.
En el caso de Villamorón, no se alza la morera junto a la iglesia, sino frente a la casa parroquial, como queda dicho con anterioridad. Pero tal lugar no deja de ser un espacio unido al templo de Santiago y al cementerio cercano, antiguamente ermita dedicada a Santa Leocadia. ¿Qué idea tenía en mente quién la plantó allí? Lo desconocemos, pero seguro tenía que ver con una tradición que venía de muy atrás y pervivía entre los habitantes del lugar, como lo atestiguan otras moreras de variado porte que hay allí, aunque plantadas en fincas particulares y desvinculadas, por tanto, del espacio sagrado.
Cuenta uno de los pocos naturales de Villamorón que vuelven allí durante el verano, que acaba de plantar un moral en su huerto, y que lo cuida con mimo, porque le ha dicho una vecina que a esos árboles les cuesta agarrarse al terreno. Son gente como él, niños de pueblo, los que aún continúan con la sabia costumbre de plantar esos árboles que a duras penas sobreviven en nuestros campos: moreras, jerbales, guindos…, portadores de arcanos, que muchas personas hoy en día desconocemos.
Importancia del árbol y motivo de la presentación al concurso
Que un árbol del porte de la morera o moral de Villamorón (Villegas), Burgos, destaque por su porte y antigüedad en una comarca cerealista es algo absolutamente inusual. En esas extensas planicies del oeste burgalés, inicio de Tierra de Campos, apenas se ve un árbol porque predomina la explotación de la tierra frente a un disfrute más sosegado de la misma. La morera de Villamorón nos habla de un lugar para la sombra, para el descanso, para el encuentro, en un sitio cerrado que busca aislamiento y ofrece protección frente a las llanuras desnudas. Es un oasis, un cobijo, un sentimiento de alguien con un saber antiguo, que veía a la naturaleza circundante con otra mirada, que aún hoy sigue apelando a nuestra sensibilidad y nos convoca a su protección.